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“500 AÑOS” en Colombia por Andrea Ixchíu

“500 AÑOS” en Colombia

Ciudad Bolívar

Una marea carmesí se impone en el paisaje mientras te aproximas a Ciudad Bolívar, una localidad ubicada al sur de Bogotá, la capital de Colombia.

Por cientos las casas hechas con ladrillos forman bloques rojizos que contrastan con el gris del concreto y el asfalto. Hay mucho movimiento en las calles, personas que transitan, vendedores, carros que hacen largas filas. Bocinas, sonidos de salsa y merengue provenentes del interior de los vehículos.

Es el mes de noviembre del año 2016 y es mi segundo viaje a Colombia, voy hacia Ciudad Bolívar en un taxi. El conductor pregunta ¿qué hace una turista guatemalteca viajando a lo que él considera “una zona roja” habiendo lugares más bonitos en Bogotá por visitar? Le contesto que voy a conocer a Ojo al Sancocho y el Potocine. El conductor rápidamente asiente con la cabeza y responde: “Ah, los peladitos del cine”.

Y es que efectivamente luego de haber participado en Solidarilabs y haberme conocido con Daniel Bejarano, el director del festival de cine comunitario más antiguo y grande de Latinoamérica “Ojo al Sancocho”, fui invitada a conocer su sede y la construcción de la sala de cine comunitario que ellos construyen. Daniel y su familia me reciben en su casa y de inmediato me doy cuenta que estoy ante una dinámica completamente excepcional.

Yaneth Gallego prepara una gran olla de comida, sus hijas empacan panecillos, Daniel me cuenta sobre lo que veré en Potosí, la comunidad donde tienen su centro de operaciones, me explica que es una comunidad dentro de Ciudad Bolívar, que su territorio el 73% es rural y el 27% es urbano, y que la mayoría de sus fundadores y habitantes actuales, vienen del desplazamiento forzado y son víctimas de la violencia que vive el país hace más de 50 años. Explica como esta situación es una de las razones por las cuales Ciudad Bolívar, ha sido uno de los sitios mas estigmatizados del país, pero actualmente un sinnúmero de organizaciones sociales, entidades distritales y de la administración local, están contribuyendo a que estos imaginarios negativos, se transformen en oportunidades para visibilizar el gran desarrollo social, comunitario, político y cultural, que ha surgido y se ha dado en los últimos años en la localidad.

Desde el 2008 Daniel y Yaneth realizan un proceso de formación y difusión de cine y video y organizan el festival latinoamericano de cine comunitario más diverso y grande de la región, llevando cine a todos los rincones de su comunidad, usándolo como herramienta pedagógica y de cambio social. Un festival que ha sido un referente para la Red Tz’ikin la apuesta colectiva por el cine y el video de Guatemala de la que hago parte.

Salimos de su casa y nos conducimos hacia la comunidad Potisí, al llegar veo la hermosa sala de cine que han construido, le llaman el PotoCine, un espacio, un santuario para la proyección de cine y video. Quienes hemos organizado muestras comunitarias y en la calle sabemos lo valioso que es tener un espacio digno y con condiciones suficientes para compartir nuestro trabajo y atender a la comunidad. Esta sala ha sido construida por las manos de Arquitectura Expandida y por las vecinas y vecinos del área. Esta visita será suficiente motivación para desear volver y vivir la experiencia del Festival Ojo al Sancocho.

500 AÑOS 

El documental 500 años es una narración sobre los más recientes años en la vida y lucha de los pueblos indígenas en Guatemala por la justicia, en el año 2013 fui invitada a ser parte de este proyecto por la directora Pamela Yates, una cineasta norteamericana que por 35 años ha documentado Guatemala y las luchas por la justicia de muchos pueblos del mundo.

Este documental se estrenó en enero del 2017 en el festival internacional de cine Sundance, la mecca para los documentales y el cine independiente. He acompañado a Pamela Yates presentando este documental desde el estreno por muchas partes del mundo. Visitando universidades, salas de cine, festivales de derechos humanos. Ahí he podido hablar de Guatemala, de la gente que lucha, de las comunidades que resisten al modelo extractivo, al racismo y la violencia. Guatemala un país que pese a haber celebrado 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz sigue cargando con mucha impunidad y corrupción en sus entrañas.

El documental 500 AÑOS fue invitado para la apertura de la 10a edición del Ojo al Sancocho, cuyo lema este años ha sido “Soñar es resistir”; pues Colombia ha firmado recientemente sus acuerdos de paz, poniendo fin al conflicto armado más largo de la región, abriendo posibilidades a un nuevo proyecto de país. Por eso los organizadores del evento vieron indispensable abrir un diálogo entre el proceso de paz en Colombia y el de Guatemala a través del cine.

Entre el 7 y el 15 de octubre del 2017 viaje a de nuevo a Bogotá, volví a Ciudad Bolívar, que me recibió a mi y más de 40 realizadores, cineastas, activistas y académicos de toda Colombia, el continente y otras partes del mundo para compartir con la comunidad. El Potocine se convirtió en nuestro fuerte, un espacio que se llenó de gente, arte, cultura y movimiento.

La noche de la inauguración del Festival Ojo al Sancocho la gente no cupo en la sala, niñas, niños, ancianos, familias completas, junto a la delegación de invitados hacíamos fila para entrar. Carolina Dorado, parte del Sancocho ponía orden, invitaba a organizarnos para que todos cupiéramos dentro de la sala.

Siempre que el documental se proyecta me pongo nerviosa, pienso en las reacciones, las preguntas, las críticas a lo que verán y en este caso en particular pienso en las dos historias de guerra que comparten Guatemala y Colombia. Daniel Bejarano nos introduce a mi y a María Aguilar, una historiadora guatemalteca invitada para estar en el festival y nos pide que presentemos el documental. Hablamos sobre la paz posible, esa que no la firman los poderosos, sino la que se construye desde la comunidad y que necesita justicia, memoria y verdad para nacer. Acompañamos los 108 minutos que dura el documental. Pude escuchar las risas, sollozos, reacciones de sorpresa e indignación. Los susurros: “es igualito aquí” que se escuchaban a menudo.

Al finalizar, toda la sala estaba emocionada, entre silbidos y aplausos arrancamos con las preguntas y comentarios. Escuchar los análisis de colombianas y colombianos que día a día en su comunidad enfrentan la guerra es muy esperanzador pero muy doloroso, saber que con el documental brindamos algunas ideas para sus luchas me llena de emoción.

Así recorrimos la semana, presentamos 500 años en el Centro Nacional de Memoria Histórica, la conversación se concentró en los procesos de justicia transicional, en la lucha contra la corrupción e impunidad.

El festival de cine Ambulante organizó una serie de presentaciones del documental por varias ciudades patrimonio de Colombia, esto me llevó a volar de Ciudad Bolívar a Bucaramanga, capital del departamento de Santander ubicado al nor-oriente del país. El clima cálido y su basta diversidad cultural lo hacen una ciudad pintoresca. El documental se proyectó como una de las actividades de apertura del Encuentro Nacional de Patrimonio, que reunió en la ciudad a cientos de organizaciones dedicadas a la promoción y protección del patrimonio natural y cultural del país. Frente a ellos 500 años se descubrió como una profecía, eso mencionó uno de los asistentes, un guardián del patrimonio que fue enfático en hacer notar las similitudes entre Guatemala y Colombia y advirtió a las y los asistentes sobre la importancia de contar la historia del país desde las comunidades y debatir la versión oficial de la misma.

10ª versión del festival de cine comunitario Ojo al Sancocho

Al concluir la actividad en Bucaramanga volví para ser parte de la clausura de Ojo al Sancocho, un acto emotivo, lleno de música y baile. Antes de partir de regreso a casa fue difícil despedirme de la comunidad de cineastas, activistas, amigas y amigos que hice en este viaje. Pero estoy segura de que los proyectos e historias conjuntas están por construirse y además los registraremos con nuestras cámaras.

– Andrea Ixchíu (activista maya y protagonista de 500 años: Vida en Resistencia)

Ximena Amescua Cuenca
ximena@skylight.is

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