Support Us

LOS DEFENSORES AMBIENTALES DE GUATEMALA BUSCAN ASILO EN EL PASO DÍAS ANTES DEL ATAQUE TERRORISTA DIRIGIDO A LOS INMIGRANTES

Read in English

Comenzó como un mensaje de WhatsApp y se convirtió en un viaje documental.

«Me preocupa que me maten o hagan daño a un miembro de mi familia. Me voy a la clandestinidad, viajaré a los Estados Unidos.» Fue un mensaje de Gaspar, protagonista de nuestra película 500 AÑOS. Como defensor de sus tierras ancestrales Maya-Ixil en Guatemala, un país que ha sufrido el mayor aumento mundial de asesinatos de defensores del medio ambiente según Global Witness, Gaspar fue un blanco principal de los agresores. Gente a su alrededor había sido asesinada, un amigo cercano golpeado hasta la muerte. Gaspar decidió huir, viajando a la frontera mexicana con un coyote, con la esperanza de cruzar el desierto hacia Estados Unidos y buscar asilo político. A su compañero de viaje, Francisco, que había sido testigo ocular clave en el juicio por genocidio contra el ex dictador guatemalteco General Efraín Ríos Montt, le saquearon su casa y también fue amenazado.

El viaje fue agotador. En cada parada, dentro de asquerosas casas de escondite donde decenas de migrantes estaban ocultos esperando embarcarse en el siguiente tramo de su éxodo, Gaspar escribió relatos largos y descriptivos de por qué se fue y qué estaba sucediendo. «Hace mucho calor y solo hay una pequeña ventana para el aire. Las personas están una encima de la otra. La comida y el agua son escasos. Los niños tienen resfriados y muchos tienen diarrea y están vomitando. La gente llora de hambre, sed y enfermedad.» Cuando nos sentimos impotentes para detener los abusos contra los derechos humanos, es importante documentarlos.

Gaspar y yo comenzamos a colaborar para documentar su viaje hacia el norte y su lucha por mantenerse con vida e ingresar a los Estados Unidos. Le hacía preguntas y le pedía que escribiera entradas más largas en su teléfono móvil. Le sugerí que tomase fotos dentro de las casas escondidas, que tuvo que ocultar  porque los coyotes prohibieron las fotos. Comenzó a hacer videos cortos sobre el pasado, sobre el presente. Al final de su viaje, teníamos más de 3.000 mensajes de WhatsApp: textos, fotos, videos y conversaciones telefónicas grabadas. Me enviaron una lectura GPS desde dónde estaban.

Cuando Gaspar llegó a su última parada en México en Ciudad Juárez, él y Francisco se escondieron dentro de un edificio miserable y se les dijo que esperaran en un patio donde no había techo, durmieron en el piso y esperaron a que su coyote los cruzara. Y esperaron. Mucha gente vino y se fue, pero aún así Gaspar y Francisco esperaron. “El calor es insoportable. Pasamos días sin comida. Tenemos que pedir comida a otros migrantes aquí.” Después de varias semanas les dije que pensaba que su coyote los había abandonado. Pero no podían salir del escondite, habían guardias. Gaspar no tenía idea dónde estaba. Pero él y Francisco tenían que escapar.

Me puse en contacto con un colega periodista en El Paso que se ofreció para recogerlos si podían salir del peligroso vecindario donde estaban detenidos. Un sábado a primera hora de la mañana, salieron del escondite, encontraron su camino hacia el centro y esperaron en la fría y oscura catedral. No tenían dinero y tenían hambre. Mi colega los rescató, los alimentó, les consiguió una habitación de hotel y les dio dinero. Y luego comenzamos frenéticamente a pedir ayuda a todos los grupos de derechos humanos y de inmigración en ambos lados de la frontera.

A través del Border Network for Human Rights (la Red Fronteriza para los Derechos Humanos), el abogado de El Paso, Carlos Spector, se enteró del caso y se ofreció a llevarlo de forma gratuita. La estrategia de Carlos es elegir unos pocos casos emblemáticos de asilo político que establecerán precedentes, abrirán puertas y permitirán que otros entren. Inmediatamente comprendió por qué era importante este caso de líderes comunitarios como Gaspar y Francisco que huían de la violencia en Guatemala. Entendió por qué deben mantenerse vivos y apoyados para que puedan continuar su trabajo de derechos humanos y ambientales.

Decidí que era el momento de ir a la frontera e incluir esta historia, este caso en nuestro documental Borderlands (título provisional). Gaspar y Francisco estaban en un refugio en Juárez, Carlos estaba construyendo su caso de asilo político en El Paso, yo era el conector que le daba a Carlos toda la documentación que necesitaba y ofrecía apoyo a Gaspar y Francisco. En un gesto de verdadera solidaridad, encontramos una familia mexicana que le dieron abrigo a Gaspar y Francisco en su casa.

Mientras esperábamos, el reverendo William Barber, por invitación del Border Network for Human Rights, llegó a la frontera. El reverendo Barber es el co-presidente de la Campaña de los Pobres (Poor People’s Campaign) y él es una fuerza real para abordar la pobreza y la desigualdad en los Estados Unidos. Fue a Juárez, se reunió con Gaspar y Francisco y Carlos, sabía poco sobre Guatemala, pero aprendió y comenzó a incorporar su historia y su búsqueda de asilo político en sus entrevistas en los principales medios de comunicación y en su discurso en la frontera. Después de que el reverendo Barber encabezó una acalorada protesta utilizando la desobediencia civil para cerrar el centro de detención de ICE en El Paso, Carlos recibió una llamada. Era del Comandante de la Guardia de Aduanas y Protección Fronteriza en el cruce fronterizo. Gaspar y Francisco podrían cruzar y solicitar asilo político mientras estén en los EE. UU.

Parte de nuestra práctica de derechos humanos como documentalistas es durante la producción misma. La realización de una película se convierte en colaboración con un movimiento, documentando desafíos imprevistos, así como el progreso y la fuerza. Eso es lo que hacemos en nuestra realización de películas.

El tiroteo masivo del 3 agosto 2019, un acto de terrorismo contra las comunidades entrelazadas de El Paso, Juárez y migrantes como Gaspar y Francisco que vienen de más allá, y fue devastador ver cómo se desarrollaba la tragedia y sus secuelas. Hubieron presagios de la profundidad del odio hacia inmigrantes en carteles como el de un campamento de milicia nacionalista blanca en tierras privadas pertenecientes a la American Brick Company que han construido su propio pedazo de muro fronterizo como un teatro político. El Paso es un lugar donde los nacionalistas blancos sienten que tienen que tomar una posición para defender las políticas inhumanas de Trump.

La colaboración comprometida de Gaspar, Francisco, el abogado Carlos Spector, el reverendo Barber y Fernando García, el Director del Border Network for Human Rights, muestran que este movimiento es más fuerte que el odio. El movimiento por los derechos humanos y de inmigración está dando forma a nuestra nueva película Borderlands y la realización de la película dará testimonio de la fuerza y ​​sostenibilidad de esos esfuerzos, ayudando a construir el movimiento, creando un círculo virtuoso.

Pamela Yates
pamela@skylight.is


Subscribe To Our Newsletter

 

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

You have Successfully Subscribed!