
09 May Guatemala me abrazó el alma y nunca me soltó
Este pasado febrero, recorrí Guatemala de punta a punta durante más de una semana en una gira organizada en colaboración con nuestrxs socixs de la Fundación Ixcanul, conmemorando el 40º aniversario de Cuando las Montañas Tiemblan.
Siempre me ha sorprendido y desconcertado en cierto modo cómo lxs guatemaltecxs han respondido a Cuando las Montañas Tiemblan con tanto entusiasmo a través de las generaciones. Era mi primer largometraje documental así como el de Skylight. Pero la magistral fotografía de Tom Sigel y la perspicacia en el montaje de Peter Kinoy se hicieron evidentes enseguida. Y nuestra innovadora decisión de filmar a Rigoberta Menchú en un espacio liminal, hablando directamente al público, aportó un profundo nivel de intimidad a la narración de su historia sobre el pueblo Maya y las atrocidades que sufrieron.
Las películas posteriores que formaron la trilogía de La saga de la Resistencia, Granito: Cómo Atrapar a un Dictador y 500 Años, son más cinematográficas y complejas, pero se basan en la cruda intensidad de la memoria histórica que ofrece Cuando las Montañas Tiemblan, con su profundo acceso tanto a la guerrilla como al ejército en el conflicto armado.
En Guatemala, después de hablar con cientos de personas en las funciones donde se agotaron las entradas, he llegado a comprender que no se trata sólo de la película, sino de la relación de la gente con una época y un movimiento que la historia oficial ha intentado borrar. Las nuevas generaciones de guatemaltecxs están conectando con las escenas viscerales de la película. Veían por sí mismxs una época de la que sólo habían oído hablar, transmitida en forma de tradición oral por sus abuelxs, madres-padres y ancianxs de la comunidad. Vieron en la pantalla la memoria histórica que tan poderosamente se apodera del presente que ahora habitan.
Los libros de historia dicen que el genocidio nunca ocurrió. Lxs «expertxs» guatemaltecxs e internacionales dicen que lxs indígenas estaban atrapados entre la guerrilla y el ejército, que no tenían agencia ni liderazgo, que Rigoberta Menchú hablaba como individuo y no colectivamente. Y que lo que ocurrió entonces es irrelevante para hoy. Pero nuestras imágenes filmadas de principios de los ochenta siguen siendo un raro archivo.
Puntos destacados
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Guatemala nos honró con un premio especial, entregado por el actor y Aj’ Q’ij (guía espiritual maya), Enrique Salanic. En la ceremonia, Enrique dijo:
«A 40 años de su estreno, [Cuando las montañas tiemblan] creemos que es el momento de rendirle un homenaje por su invaluable aporte, no solo al cine, sino también a la lucha por la justicia y la memoria en Guatemala. Asimismo, reconocemos su valentía al buscar y crear solidaridad, llevándola a otros países del mundo. Nos honra contar con su presencia para celebrar este legado que sigue generando conciencia y memoria social.
Sibalaj Maltyox (Muchas, muchísimas gracias.)
Kamik, jun kotz’i’j tajin keluloq pa ri kibaqil ri qati’t qamam. (Hoy están naciendo flores en los huesos de nuestras abuelas y abuelos.)»
Vea aquí el discurso completo de Enrique
Un momento profundo de la gira fue el reencuentro con la Premio Nobel Rigoberta Menchú Tum, quien, con tan solo 22 años y siendo una defensora de Derechos Humanos poco conocida, fue la protagonista principal y narradora en Cuando las Montañas Tiemblan. Ella presentó la película ante cientos de estudiantes en el Centro Educativo Pavarotti, en el Lago de Atitlán. Aunque hemos mantenido el contacto a lo largo de los años como amigas y defensoras de Derechos Humanos, esta proyección fue excepcional, y Rigoberta estuvo en su mejor momento.
La gira, la película y las conversaciones fueron una mirada al pasado que tiene una resonancia especial en el presente y que señala un camino hacia el futuro. Como suelo decir: “Guatemala envolvió mi alma con sus brazos y nunca me dejó ir”.
Este cortometraje resume toda la gira, y escucharás a Rigoberta Menchú, Irma Alicia Velásquez Nimatuj, Enrique Salanic, Alba Carrasco, Gabriela Porras, Margarita Kenéfic, Anaïs Taracena, Daniel Pascual, Don Agustín Aj Piox, Carlos Chen, Mónica Raxcacó, Victoria Hernández, Victoriano Castillo, y a mí.
Gracias a Maxh Canil Menchú y Chahim Salquil Bin de la Fundación Rigoberta Menchú Tum, Matisse Bustos y Valentina Vargas de Skylight, Raúl Socon, Hugo Linares, Juan Pablo Garrido, Roberto Chávez, Magali Ajuchán, Danna Canek y ADIVIMA, así como al Centro Educativo Pavarotti, el Centro Cultural de España, el Museo Comunitario de la Memoria Histórica de Rabinal, la Universidad Rafael Landívar, Plaza Pública, la Academia Guatemalteca de Artes y Ciencias Cinematográficas, y por supuesto, a Paco de Onís.
Por encima de todo, gracias a la Fundación Ixcanul por organizar la gira. Fue necesario un colectivo comprometido de personas en todo el país, trabajando al unísono para hacer esto posible.
